jueves 2 de julio de 2009

Desapego de la juventud a la democracia

Desapego de la juventud a la democracia

Federico Ruiz W.
Politólogo

En reiteradas ocasiones le he escuchado al Presidente de la Asamblea Legislativa, don Francisco Antonio Pacheco, advertir que es un grave error pensar que una vez obtenida la democracia, esta permanecerá inalterada a través del tiempo. Cuanta razón lleva el diputado, ahora que vemos en Honduras un resquebrajamiento repentino de su Estado de Derecho democrático, producto de las actuaciones irresponsables de un presidente y un golpe de Estado injustificado en su contra.

La advertencia del diputado Pacheco no se queda ahí. También ha dicho que no podemos consolarnos los costarricenses, pensando que jamás podría darse un golpe de Estado, o la llegada de algún gobernante populista en nuestro país, dada nuestra “sólida y consolidada tradición democrática”. Si no nutrimos día con día los valores democráticos en cada uno de los habitantes de la nación, esa tradición de la que alardeamos se va erosionando de forma peligrosa.

Hace pocos días, fue presentado el estudio “Cultura de la Constitución en Costa Rica” elaborado por la Fundación Arias, IDEA Internacional y la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se da cuenta de un dato que debe despertar todas las alarmas: para el 19.2% de la población entre 18 y 29 años en algunas circunstancias un gobierno no democrático puede ser mejor, a uno que sí lo sea. Si a lo anterior se le suma que al 10% de dicho rango etario no le importa la opción de gobierno, tenemos que casi un tercio de la población joven del país muestra un desapego al sistema democrático.

Por ello, resulta prioritario concentrar esfuerzos para revertir esas cifras tan preocupantes, a través de medidas muy diversas y en distintos ámbitos. Por ejemplo, debe insistirse en una educación cívica que vaya mucho más allá de la simple memorización de algunos conceptos, como bien lo ha señalado el Presidente del Tribunal Supremo de Elecciones, don Luis Antonio Sobrado.

El aprecio y respeto por la democracia debe aprenderse también de forma vivencial, reforzando los gobiernos estudiantiles para que tengan alguna cuota verdadera de poder, o facilitando espacios de interacción en los colegios donde se potencie el diálogo y la negociación (utilizando herramientas como los modelos de la OEA o la ONU). Debe sensibilizarse a los profesores que generalizaciones tales como “todos los políticos son corruptos” o “los partidos políticos solo buscan el chorizo”, más bien empeoran la situación.

Instituciones como el Consejo Nacional de la Persona Joven, podrían diseñar programas que potencien los valores democráticos en espacios ya consolidados como las jornadas de voluntariado. El TSE podría facilitar la existencia de un consejo para las juventudes de los partidos políticos, donde se generen esfuerzos comunes de promoción de la democracia y la participación política.

Estas son algunas pocas propuestas para combatir el alejamiento de una parte importante de la juventud con la democracia. Debemos reforzar constantemente el sistema que tenemos, porque los acontecimientos internacionales de los últimos días y el estudio anteriormente señalado, nos dejan claro que no existe una vacuna permanente que nos libre de los males del autoritarismo.

martes 16 de junio de 2009

Prohibición y presidencialismo

Prohibición y presidencialismo

Federico Ruiz W.
Politólogo

El editorial del periódico La Nación del 16 de junio de 2009, sobre las limitaciones a la participación partidaria y electoral de los altos puestos del Gobierno (a partir de las declaraciones del Presidente Arias llamando a modificar el artículo 88 del Código Electoral), constituyen un valioso aporte para la reflexión, al que sin embargo habría que hacer un par de matices.

El editorialista es tajante: “Las prohibiciones autorizadas por la Constitución se corresponden con el modelo presidencialista, de profunda raigambre en Costa Rica, y también con nuestra particular experiencia histórica.”

Lleva razón el autor en decir que el presidencialismo está profundamente arraigado en nuestro país, producto de la influencia estadounidense al momento de la conformación del Estado. Sin embargo, se debe hacer la precisión de que nada tiene que ver la prohibición al Presidente y los Ministros de participar en política electoral, con el modelo político que hemos adoptado históricamente. De hecho la gran mayoría de los Estados presidencialistas no tienen tal limitación y somos nosotros la excepción.

Por el contrario, si algo caracteriza al presidencialismo, es la relevancia de la figura del Presidente en la vida política de la nación. Durante la campaña electoral y a través de un partido político, el candidato presidencial expone un proyecto que espera llevar a cabo en el ejercicio del gobierno. Lo lógico es por tanto, que una vez al mando del Poder Ejecutivo, pueda defender ese proyecto y al partido que lo sustenta.

La segunda advertencia tiene que ver con nuestra experiencia histórica. No es sino hasta la Constitución de 1949, que se establecen limitantes a la participación política de algunos funcionarios (los que la ley indique), así como la posibilidad de denuncia por parcialidad política de los servidores del Estado. Antes del 49, tales disposiciones no existían y son más bien producto de la coyuntura política del momento (como lo fue también la proscripción del partido comunista), que de una reiteración histórica.

Ciertamente, cada país tiene sus experiencias y realidades que lo diferencian del resto, pero de ello no se puede inferir que sea propio del presidencialismo, la anacrónica prohibición que tenemos. De igual forma, podemos aprender de otras naciones cómo han regulado de forma efectiva la participación política de sus funcionarios, para evitar abusos, sin llegar a los extremos de una exclusión casi absoluta.

Por otra parte, respondiendo la atinada pregunta que plantea La Nación al respecto de los otros funcionarios que ven limitada su participación, según lo dispone el Código Electoral, las prohibiciones deben examinarse a la luz de la naturaleza del cargo que se está regulando.

Así, el Presidente y los Ministros tienen una razón de ser primordialmente política, siendo lo lógico que se les permita defender a su partido. Por el contrario, los funcionarios del Poder Judicial o los Magistrados, tienen la particularidad de que su naturaleza no es la de estar en el juego político, sino más bien en la de aplicar la justicia, por lo que una prohibición más rígida puede ser aceptada.

Al igual que lo plantea el editorial, este es un tema que debe discutirse a profundidad, aunque a diferencia del autor, es de agradecer que el Presidente Arias utilizara palabras vehementes que hayan llamado la atención y precipitara un debate que hace mucho debió darse.

sábado 6 de junio de 2009

Apoyando a Laura Chinchilla

Por todos es requete conocido mi afinidad por Laura Chinchilla... así que a breves horas de iniciar la Convención Nacional, dejo constancia de mi apoyo absoluto a la próxima Presidenta de Costa Rica!!!!

Recuerden todas y todos levantarse tempranito y salir a votar. Lo único que se necesita es llevar la cédula. Para saber dónde votar www.plndigital.com o al 800-LAURA UNE.

A GANAR!!!!

jueves 7 de mayo de 2009

Una reforma necesaria

Una reforma necesaria

Federico Ruiz W.
Politólogo

Mucho de nuestro sistema político actual está basado en una realidad post-conflicto armado (La Revolución del 48).

El nefasto régimen de los ocho años de Calderón Guardia y su títere Teodoro Picado, habían consolidado un sistema político corrupto que abarcó prácticamente la totalidad de las instituciones del país. Desde el nepotismo generalizado en la función pública, hasta el control de la libertad de expresión en los medios de prensa, Costa Rica daba lástima políticamente hablando.

Con el triunfo de don Pepe, del Ejército de Liberación Nacional, posteriormente la Constituyente, la Junta Fundadora de la Segunda República y el Gobierno constitucional de Otilio Ulate, el diseño del Estado y su sistema político se constituyó como reacción a los abusos de años anteriores.

Así por ejemplo durante años se prohibió la existencia del partido comunista (aliados de los calderonistas), se eliminó la reelección sucesiva de diputados, la reelección presidencial pasó de una alternancia de 4 años a 8 años y quedó plasmado en el Código Electoral la imposibilidad de las altas figuras de Gobierno de inmiscuirse en la política partidista.

En aquellos tiempos, como reacción a la Costa Rica de los años cuarenta, tales decisiones parecen adecuadas. Sin embargo, así como consolidamos nuestra democracia y fuertes instituciones políticas, así también debemos aprender a dejar los temores del pasado, reconocer nuestra propia madurez y reformar las normas para hacer de nuestro sistema político, uno que esté acorde con los tiempos.

Debe ya establecerse la carrera parlamentaria (posibilidad de reelección sucesiva), aumentarse el número de diputados, re-hacerse el reglamento de la Asamblea, crear diputados por circunscripciones electorales más pequeñas, acompañados de diputados nacionales, crear gobiernos provinciales que realmente le den sentido a la existencia a la división territorial y administrativa del país. La reelección inmediata de quien ocupe la Presidencia de la República también debe ser permitida... ¡qué carajos, yo creo que el parlamentarismo deberían instaurarse! Lamentablemente, estamos todavía lejos de esos cambios necesarios.

Hoy sin embargo me encontré una agradable sorpresa en el periódico y en el día me he llevado grandes desiluciones. Tres diputados del Partido Liberación Nacional (Carlos Pérez, Maureen Ballestero y Francisco Marín), me atrevo a decir que con un atinado sentido de la necesidad de actualizar las normas a la realidad, impulsaron una moción para eliminar casi por completo, la prohibición de los miembros del Poder Ejecutivo de participar activamente en la política de sus partidos políticos.

Algo tan simple y elemental, como reconocer lo básico en una democracia representativa (que el Gobierno proviene de un partido determinado, siguiendo un plan determinado), en nuestro país sigue siendo prohibido. ¿Alguien puede ser tan iluso de pensar que Oscar Arias no es liberacionista?

Tenemos una ley anticuada y absurda que dice que los miembros del Poder Ejecutivo "caminan como pato, hacen como pato, pero no pueden decir ni a palos que son patos". Vivimos por tanto en una hipocresía política de marca mayor.

Hagámonos una pregunta: ¿cuántas naciones con un nivel de desarrollo y madurez democrática como la nuestra le prohibe a su Gobierno decir su evidente afinidad política? ¿Cuál ha sido el balance en la experiencia de permitir al Gobierno mantener una relación normal con su partido político?

Lo que para mí es absolutamente evidente y simple, para nuestra aldeanada y sobre todo demagógica oposición no lo es. Apelando a falacias, al miedo de la gente, al miedo al cambio, se han dejado decir montones de cosas que ninguna se sostiene después de un análisis serio.

Por ejemplo se atreven a decir que aumentará el clientelismo. Perdonarán los señores, pero una cosa no es causa de la otra y si un gobierno quisiera ser clientelista no lo será porque no pueda decir de que partido es. Por el contrario, la oposición debería verlo como una oportunidad para ponerle un ojo más cuidadoso a la acción del gobernante y en términos muy crudos, si quieren sacarle réditos políticos.

Escuché también a una diputada del PUSC decir que eso no aprobarlo porque "¿se imaginan a Oscar Arias metido en la convención del PLN y eligiendo candidatos a diputados?". Mi respuesta sería, sí me lo puedo imaginar y dígame qué tiene de malo... de paso dígame en qué se diferenciaría de la injerencia que podría tener Ottón Solís en las decisiones del PAC, Otto Guevara en el ML o Rafael Angel Calderón en el PUSC.

Más aún, ¿cuál es el daño para el sistema político democrático que el líder natural de un partido (en este caso el oficialista), ejerza abiertamente y sin hipocresías dicho liderazgo?

Alguien dijo por ahí en Twitter que la medida es un "asco y antidemocrática". Cuando pregunté el por qué a esos adjetivos, tuve por respuesta el silencio. ¿En qué afecta a la democracia (sino más bien para reforzarla), que el Presidente pueda reunirse en la sede de su partido y definir las acciones políticas del mismo?

Me dirán: "no es por eso, es porque se aprovecharían de los recursos públicos para hacerse campaña". Dos cosas diré al respecto:

1. Si un Gobierno quisiera hacer eso, lo hace con o sin norma. Una ilegalidad siempre es posible cometerla. Con o sin pena para asesinatos, estos lamentablemente se dan. El peculado, el tráfico de influencias y otro montón de males en la función pública no se dispararán porque el Gobierno de la República pueda tener partido e involucrarse de sus actividades.

2. Es mejor para la conducción política del país que el Presidente se involucre con su partido en la definición de las políticas a seguir en todos los ámbitos de forma transparente, y de forma claramente regulada para que no se utilicen recursos públicos; que no seguir viviendo en la misma hipocresía de ahora.

Lástima que el valiente esfuerzo de los liberacionistas se verá truncado por la ignorancia, el miedo o la mala fe de la oposición. Lástima que doña Lorena Vázquez del PUSC, así como doña Lesvia Villalobos y don Sergio Alfaro del PAC, sigan considerando que tenemos la incipiente democracia de la post-guerra civil, y no una democracia de 60 años.

martes 24 de febrero de 2009

¡Con rumbo seguro!

¡Con rumbo seguro!

Federico Ruiz*

Decir que el Gobierno de la República "no sabe a dónde ir", es síntoma de una profunda amnesia o un intento desesperado por escapar de la realidad, pues el argumento no aguanta la menor prueba de verdad.

Respondo así ante las temerarias palabras de don Víctor Rojas, quien en su artículo "¿Gobierno perdido!?" (sic) del 16 de febrero, asegura que la administración Arias "no tiene la menor noción de la responsabilidad asignada".

Aseguro que se debe de padecer de amnesia, si al decir que este Gobierno no tiene rumbo, no recordamos lo que fue el caos institucionalizado de la administración de Abel Pacheco (digo administración expresamente, porque en esos años Gobierno no hubo). Aquello sí era estar a la deriva y mal hacemos en no recordarlo. Justamente lo que el pueblo costarricense le reconoce a Oscar Arias (incluso sus opositores más virulentos), es que ha tenido la fortaleza de trazar un rumbo y que por ese camino seguimos a paso firme.

Si la razón de los argumentos del señor Rojas, quien se dice progresista (sic), no es producto del olvido, debe ser entonces que no quiere aceptar la realidad. Curiosamente critica al Gobierno en su lucha contra la pobreza, pero no dice ni una palabra de que esta administración la ha disminuido en por lo menos tres puntos desde que inició su gestión. No dice tampoco que tenemos el desempleo más bajo en toda la región, que se han aumentado las pensiones, disminuido la deserción estudiantil, tenemos un mejor sistema de salud, por mencionar algunas pocas cosas. Todo esto a pesar de estar en la peor crisis económica que el mundo ha visto en muchísimos años.

Incluso, con riesgo a perder puntos en popularidad, pero con la clara responsabilidad que tiene un gobernante, don Oscar Arias le habla con honestidad a la ciudadanía y desde hace ya bastante tiempo nos advirtió sobre la tormenta en altamar. Como buen capitán tomó las medidas necesarias y a pesar de los truenos, las grandes olas y los vendavales, mantiene el barco en su curso.

Estas acciones, todas verdaderamente progresistas y que don Víctor no quiere ver, son reconocidas por el pueblo. Tan es así que basta dar un vistazo a cualquier encuesta de opinión, donde se muestra que más gente apoya hoy al Presidente Arias, que al inicio de su Gobierno.

Ahora, nos acercamos al tiempo del relevo para que una nueva persona tome el timón de la nave. Necesitamos seguridad y certeza para no desviarnos del camino trazado. Donde don Víctor ve "falta de seriedad y de compromiso", la mayoría de los costarricenses, especialmente la juventud, vemos en Laura Chinchilla, la mejor opción para continuar en el rumbo del progreso.

Con Laura, nos aseguramos esa mezcla perfecta de cambio y experiencia, pues tenemos la confianza que los logros de este Gobierno no serán olvidados, sino mejorados. Que los defectos no serán ignorados, sino corregidos. Sabemos que donde ahora hay polarización, con Laura tendremos unión.

*Juventud Laurista

domingo 14 de septiembre de 2008

Comunicado Fuerza Verde-Ágora

A la comunidad nacional:

Con asombro e indignación hemos presenciado la vil forma con que se ha puesto a trabajar una maquinaria de desprestigio sistemático contra nuestro gobierno liderado por el Presidente de la República, Dr. Oscar Arias Sánchez. Con sus virtudes y sus errores, sabemos que el actual Gobierno de la República ha trabajado decididamente y de frente a la ciudadanía, por volver a poner a caminar a un país que pasó ocho años en el olvido. Las y los costarricenses podemos dar fe que nuestro país está mucho mejor hoy que en el pasado.

Sin embargo, lejos de un reconocimiento de los logros del Gobierno, se ha montado un show mediático con la compra de los bonos chinos, sin que hasta este momento puedan sostener una verdadera acusación de actos ilegales o éticamente reprochables por parte del Gobierno de la República. Los medios de comunicación que han actuado de mala fe buscando desinformar a la ciudadanía, tendrán que responder cuáles son sus verdaderas intenciones al desprestigiar a un Gobierno que hoy está haciendo su trabajo, cuando el país hace pocos años estaba en un abandono total y donde imperó la falta de toma de decisiones. Aunque le moleste a cierto sector de la prensa conservadora, las decisiones que benefician al mayor número se toman con determinación, tal y como la socialdemocracia lo exige.

La negociación de los bonos fue limpia y transparente guardando la prudencia que requiere la diplomacia internacional. Nadie se ha beneficiado económicamente, más que el pueblo costarricense y es claro que ciertos sectores políticos que todavía no reconocen su derrota electoral junto con alguna parte de la prensa, buscan engañar al pueblo con claras intenciones electoreras.

Como jóvenes no podemos quedarnos callados y permitir que se trate de enlodar la buena acción gubernamental con mentiras. No permitiremos que sean unos pocos que todo lo juzgan, pero no se someten al escrutinio público, los que definan qué es lo mejor para nuestro país, con cuestionamientos malsanos como los presentados por ciertos medios de prensa y grupos políticos que buscan echar más leña al fuego, con el único objetivo de atraer agua a sus molinos.

Estamos convencidos de la responsabilidad de quienes hoy Gobiernan este país, de manera democrática y siempre en disposición al diálogo y a rectificar un error cuando así corresponda.

Los valores de igualdad, justicia social y de libertad no pueden verse empañados con esas noticias editorializadas de la prensa, a quienes solicitamos sean más profesionales y objetivos, para así sean ellos también éticamente responsables con su profesión.

Decía don Daniel Oduber "las ideas no son nada, si no existe la pasión por llevarlas adelante". Como jóvenes, vemos a Costa Rica caminar, y aunque haya mucho que mejorar, vemos con admiración que aún ante la arremetida dela crítica destructiva se toman decisiones de forma valiente, para poder avanzar.

Un país se construye sin miedo y con la noble aspiración de mejorar una sociedad que clama a gritos la toma de decisiones. El Presidente de la República ha sabido tener ideas y a pesar de la terca oposición las ha llevado adelante. Por eso hoy le reiteramos nuestro voto de confianza y apoyo, porque Costa Rica sí tiene capitán y sabrá llevarnos a buen puerto a pesar de la tormenta de escándalos artificiales con que nos quieren engañar.

Federico Ruiz Wilson - Presidente Juventud Fuerza Verde

Jorge Rodríguez Vives – Coordinador Ágora Socialdemócrata

miércoles 16 de julio de 2008

La objetividad también cuenta

La objetividad también cuenta

Federico Ruiz W.
Politólogo

En un reciente artículo de opinión escrito por la directora de Telenoticias Pilar Cisneros, se increpa al Presidente de la República y le demanda transparencia.

Por supuesto que no hay nada de malo que lo haga, incluso podría considerarse sano, sino fuera porque ella se encarga de que su noticiario pase de largo de esa claridad que pide, dejando de lado la objetividad con que debería actuar el periodismo serio.

Es difícil entender como el mismo noticiero, que cuestiona consultorías pagados con fondos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), dejando el sabor en la opinión pública de que ese trata de una horda de corruptos, busque ignorar y minimizar en sus ediciones que la presidenta del Partido Acción Ciudadana, Epsy Campbell, sea también consultora.

Parece olvidar doña Pilar que la objetividad pasa por no confundir a su público emitiendo como definitivos criterios que corresponden a la Contraloría General de la República y que están aún por definirse. No se vale tampoco confundir al afirmar categóricamente que los consultores pagados por el BCIE son empleados públicos y Epsy Campbell no.

Porque tan bueno –o tan malo según la óptica de doña Pilar– y justo es el trabajo que hace la exdiputada y posible precandidata presidencial del PAC, como el de la gran mayoría de personas contratadas por el BCIE. La única diferencia es que el trabajo de doña Epsy para MIDEPLAN (sí, un ministerio de este Gobierno), lo paga el gobierno de Alemania mediante la agencia GTZ. El resto es exactamente lo mismo.

Un periodista objetivo, no podría pasar por alto la noticia de ver a una de las líderes más reconocidas de un partido que ataca sin piedad las consultorías y a quienes participen de ellas, siendo partícipe de las mismas. Tan es noticia que hasta los propios diputados del PAC decidieron llamar a la exdiputada Campbell para pedirle cuentas llevándola a la Comisión de Ingreso y Gasto Público en la Asamblea Legislativa.

En el camino de la transparencia se entiende perfectamente la labor de la prensa de informar y hacer sus investigaciones. Si hubo anomalías o errores con los nombramientos del BCIE, así quedará determinado por las autoridades que corresponde. Pero la labor de la prensa debe ser informar, no juzgar, debe ser objetivo y no dar como un hecho algunas cosas que provienen más de los prejuicios que el periodista tiene.

La transparencia es a un gobernante lo que la objetividad a un periodista. Si resulta justo para la directora de Telenoticias llamar a la transparencia a los gobernantes, también lo es que los ciudadanos la llamemos a la objetividad.